Entrevista en Infinitylab

A propósito de PechaKucha Night Bogotá.

En infinitylab hemos estado a la expectativa del próximo PechaKucha Bogotá que este jueves 1 de agosto celebra su décima versión en el auditorio Mario Laserna de la Universidad de los Andes (Entrada Libre). La verdad es que estamos muy contentos, porque entendemos que este es uno de los ciclos de conferencias para diseñadores y creativos más importantes del mundo y uno de los espacios culturales más importantes de Bogotá.

Con mucha curiosidad buscamos a Nobara Hayakawa, la organizadora y embajadora de PechaKucha en Colombia, para que compartiera con nosotros su opinión personal del panorama cultural de la ciudad, sobre lo que piensa de la gestión actual de las industrias creativas del país y para que nos hable un poco de la misión de PechaKucha en Colombia.

Infinitylab: ¿Por qué hacer un evento de PechaKucha en Bogotá?

Nobara: Al principio estuvimos impulsados por la curiosidad de saber qué es lo que estaba pasando en las mentes de los bogotanos, y nos lanzamos a ensayar el formato en un pequeño restaurante con tarima. Pero luego de experimentar la buena energía que circula luego de una noche PechaKucha, se convirtió en una pasión. Entonces lo hacemos porque nos gusta.

Ilab: ¿Como ves el panorama cultural en Bogotá en comparación con otras capitales del mundo en donde se realiza el evento?

N: El evento se celebra ya en 666 ciudades, desde las más grandes capitales como Nueva York, hasta lugares remotos de Australia como Albury-Wodonga, que tiene poco más de 100.000 habitantes, así que es muy difícil hacer un ejercicio comparativo, ya que siempre habrá lugares con mayor actividad cultural y otros donde PechaKucha es casi lo único que sucede. En el caso bogotano el panorama cultural se ha expandido mucho en los últimos años, gracias a los gestores privados. Los inversionistas hasta ahora están empezando a entender que la cultura es una industria boyante; sin embargo aún es largo el camino, y abundan los proyectos que no han podido ver la luz por falta de presupuesto.

 Ilab: ¿Cuál crees que es el mayor reto de los diseñadores, artistas e innovadores en la actualidad?

N: Tal vez sea lograr que su trabajo sea auto-sostenible. Un diseñador empleado en una agencia de publicidad quizá se sienta frustrado por no poder trabajar en lo que realmente le interesa, mientras artistas se dedican a otros oficios para sobrevivir. Esto va en contravía de sus sueños, de sus capacidades y de la formación que recibieron (y por la que normalmente pagaron un alto costo), así que es fundamental encontrar la manera de poder hacer lo que se quiere ser. Esto aplica para cualquier profesión, uno debe tratar de encontrar su lugar en el mundo.

 

Ilab: ¿Cuál crees que es la misión de PechaKucha alrededor del mundo?

N: No sé si exista una misión como tal, creo que es un organismo vivo que ha ido creciendo ante los sorprendidos ojos de sus creadores, una pareja de arquitectos en Tokio que en principio solo querían atraer gente a su enorme y -antes- vacío bar. Con la centralización de la información de todos los eventos en un solo portal se hace evidente el deseo de configurar una gran comunidad global alrededor de la creación. En ese sentido, la misión sería acercar a las personas, con todo lo que esto puede implicar.

Ilab: En Bogotá se habla de una emergente industria de la creatividad compuesta por diseñadores, realizadores audiovisuales, publicistas, arquitectos y músicos pero ¿existe en Colombia una verdadera industria creativa?

N: Como lo mencioné antes, hay una enorme cantidad de gente con ideas y la capacidad de desarrollar proyectos, pero todavía debe luchar por la validación social de su trabajo, que se traduce en honorarios ajustados a su esfuerzo y capacidades, y también en financiaciones y apoyos; antes se dependía casi exclusivamente de las ayudas institucionales, lo cual limitaba muchísimo el panorama, pero se empieza a sentir el cambio a medida que los patrocinadores privados reconocen el valor no solo simbólico sino material de la cultura. La industria creativa se verá cuando los músicos dejen de tocar gratis, los diseñadores dejen de sentir que cualquiera en posesión de un software sea competencia, cuando la gente asista al cine colombiano en masa, etc.

Ilab: ¿Cuál piensas que es el límite que separa al diseño y a las industrias creativas de la gestión cultural?

N: Lo que ha sucedido de manera espontánea es que diseñadores y artistas que querían sacar adelante sus ideas se fueron convirtiendo en una suerte de emprendedores empíricos, pero una industria cultural como tal exige profesionales formados en gestión que conozcan el funcionamiento del mercado y la legislación entre otros, y que tengan además el criterio para desarrollar los proyectos. Los diseñadores y artistas no estamos entrenados para enfrentar retos de esa naturaleza y puede llegar a ser muy desgastante. La creación y la gestión van de la mano, pero son oficios completamente diferentes.

Ilab: ¿Cuál es la posición del gobierno y las instituciones frente al fortalecimiento de la cultura en Colombia?

N: Tenemos un Ministerio de Cultura a nivel nacional y un Instituto de las Artes a nivel distrital que son los entes encargados de administrar los dineros destinados al rubro cultural, y que ofrecen becas, premios y apoyos por concurso a quienes quieran y puedan llevar a cabo proyectos enmarcados dentro de los intereses de estas instituciones. Infortunadamente nunca son suficientes, y en este país, donde la salud y la educación están por debajo de otras prioridades, la cultura es casi un accesorio.

Ilab: La gestión independiente se ha convertido en la vía de transformación cultural de la ciudad, en tu experiencia ¿Puede existir un equilibrio entra este tipo de gestiones y las realizadas por instituciones?

N: Debería haberlo. En un panorama ideal, habría instituciones que proveen más escenarios e infraestructura (más presupuesto mejor administrado) para promover esas manifestaciones que conciernen a lo institucional (memoria, identidad, patrimonio, innovación, etc.) y de manera simultánea, tendría que haber empresas privadas con el músculo económico para estimular otro tipo de manifestaciones culturales. Esto se traduciría en una ampliación del espectro y un enriquecimiento de la vida para todos los ciudadanos. Los gestores independientes hallarían espacio en ambos campos o combinarían los apoyos, como lo ha hecho el Festival Iberoamericano de Teatro.

Los grandes espectáculos culturales de los que ha gozado la ciudad recientemente son en su mayoría privados, como el teatro de un potentado que trae intérpretes de talla mundial y un festival de música con un cartel de bandas mucho más importante que el festival de rock oficial. El gran mérito de los independientes es que están educando al público, que ya no recibe con el mismo ciego entusiasmo lo que ofrecen las instituciones.

Ilab: ¿Cuál crees que es la posición de los empresarios e instituciones sobre la gestión cultural, existe verdadero apoyo o la cultura se ha convertido en una postura de cajón?

N: Hay figuras legales como la reducción de impuestos a las compañías que hacen donaciones a la cultura que de algún modo estimulan el apoyo, y hay algunos empresarios que entienden los beneficios económicos de involucrarse en este tipo de proyectos, pero quienes los hacemos nos enfrentamos a nuestra propia ignorancia: ¡no sabemos cómo ni dónde pedir la plata!

Para lograr consolidar una genuina industria de la cultura hace falta mucha más gente preparada para sacar adelante toda la riqueza que permanece oculta en los estudios y talleres de los creadores. En la medida en que crezca esta fuerza, instituciones y empresarios querrán involucrarse: ¡también hay que educarlos a ellos!

Ilab: ¿Cómo fortalecerías la industria cultural en Bogotá?

-¿Si fuera alcaldesa de Bogotá, dices? ¿o si fuera millonaria? (risas)

N: Yo creo que los ciudadanos comunes y corrientes podemos aportar a la cultura local acudiendo a los eventos, asistiendo a todo lo que sea posible, porque un público formado, con criterio y que exige las cosas bien hechas es la verdadera fuerza y la razón por la que existen las manifestaciones culturales. Es mejor ir a un concierto que pasear por el centro comercial. Y los ciudadanos que trabajamos en este medio de las artes y la cultura no podemos dejarnos vencer: así sea poquito lo que hagamos, es importante y es mejor que nada.
Ilab: ¿Qué recomendaciones le harías a todos aquellos que quisieran emprender un proyecto independiente que favorezca la cultura?
N: Que tengan paciencia, que perseveren y se asocien con personas que los puedan guiar y apoyar en los procesos más difíciles de entender para un entusiasta de la cultura (responsabilidad social, administración de presupuestos, logística, etc.). 

Gracias Nobara por compartir con nosotros tu opinión.

¡Esperamos que tengas mucho éxito con este próximo PKN que se avecina!